El proyecto arquitectónico es de Íñigo Hernández Tofé. Gracias a la colaboración de César, Jesús, Luisvi y Manolo, compañeros dispuestos a perder sus ratos libres por un amigo, el lugar quedó rematado (o se acabó). Muy pronto recibió una mención del propio Colegio de Arquitectos de La Rioja.
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