PASTEL DE BERENJENAS Y MEJILLONES

 

Las berenjenas tienen un algo que las hace poco usadas en nuestra cocina. Y sin embargo son sabrosas y no plantean especiales cuidados para cocinarlas. La receta que presento hoy, está hecha con berenjenas y tiene un resultado más que aceptable, pero también tiene sus peros. Los iremos viendo...

He picado un diente de ajo en finas rodajitas y las he calentado en aceite de oliva donde enseguida he añadido una cebolla picada. Como siempre, a fuego muy lento, la he dejado pochar hasta que quedara bien hecha.

Mientras tanto, he descongelado una bolsa de mejillones sin sus conchas. Lo he hecho en microondas hasta que se pudieran cortar en cuartos sin dificultad.

Cuando la cebolla ya estaba bien pochada, he añadido la carne de mejillón picada y, subiendo ligeramente el fuego, he dejado unos minutos que todo se acabe de hacer. Justo al final he puesto un par de cucharaditas de salsa de romescu que tenía en un frasco de conserva y he revuelto bien la mezcla.

Entonces he puesto una sartén con aceite y he ido friendo rodajas de berenjena, cortadas a lo ancho, o sea en círculos más o menos grandes, aunque parecidos. Según los iba friendo los iba escurriendo entre dos espumaderas y dejando en papel de cocina para que absorbiera el aceite. Finalmente he ido llenando la base de una fuente adecuada para el horno con una capa de rodajas de berenjenas fritas.

Encima he puesto una capa del sofrito de mejillones, luego otra capa de berenjenas, otra de mejillones y he acabado con otra de berenjenas y he napado esta última con salsa romescu.

¡Y al horno! A gratinar  un momento para que la presencia fuera de un color dorado.

Directamente a la mesa y doy fe de que el papel estaba exquisito.

 

 

PERO... Las berenjenas, al freír, chupan mucho aceite y, pese a escurrirlas a conciencia, el plato ha quedado a mi gusto demasiado aceitoso. He pensado repetirlo otro día haciendo lo siguiente: las berenjenas las voy a cortar a lo largo, en lonchas más finas, quizás con el cortafiambres y ls dejaré unos minutos en el microondas para que se cuezan un poco. Después al horno con un chorrito de aceite para que se asen como si fuera una escalibada y así forrar un molde de puding y rellenarlo por capas. Así, después de dorado en el grill, se podrá desmoldar mejor y cortar las raciones más fácilmente que como lo he hecho hoy...

En vez de la salsa romescu, podría haber hecho la típica besamel y queso rallado...

 

¡Que aproveche!